Comenzar a soñar desde ya un nuevo taller.

Texto: Mery Delgado

Llegó a su fin el 10º. Taller Internacional de Títeres de Matanzas que, en su nuevo encuentro, se realizó con una abultada programación de actividades de todo género; relacionadas con el universo de las figuras animadas.
Desde el primer día se hicieron sentir los anfitriones que contaron este año con la participación de diez países y 17 agrupaciones nacionales, las cuales brindaron no sólo funciones de títeres, sino de teatro para adultos; seleccionadas por su probada calidad.

Durante ocho días se ofrecieron 75 presentaciones en casi todas las plazas de esta ciudad occidental, incluidos algunos municipios de la provincia como Unión de Reyes y Cárdenas, sin ningún cambio ni suspensión en la cartelera. Detalle a destacar.

Los horarios bien distribuidos entregaron en las mañanas los talleres, al mediodía los encuentros teóricos del espacio Freddy Artiles; y, a partir de las tres de las tarde y hasta la noche, se incorporaron los espectáculos, exposiciones y presentaciones de libros.

La diversidad de técnicas, haciendo énfasis en el Taller de Sombras, la buena selección de los espectáculos, los diálogos e intercambios de las personalidades que viajaron a Matanzas para ofrecer sus experiencias, perfilaron aún más este Taller que con carácter bienal ha ganado muchos espacios y abierto nuevas luces.
Entretanto, resultó de muy buena factura la curaduría de los espectáculos, que llegaron a todos los públicos.

Mientras, el diálogo y la superación logrados en esta edición, fueron elogiados por los profesionales de títeres que no sólo abarcó a los nacionales, sino también a otros de la región interesados por la convocatoria matancera.

Para la ocasión volvieron a integrarse maestros como Armando Morales, Luciano Beirán y Carlos González, con los discípulos llegados de Guantánamo, Las Tunas, Santa Clara, Sancti Spíritus y otras provincias.

Luego, el prestigio que ha ganado en estos 18 años el Taller Internacional de Títeres de Matanzas atrajo a valiosas figuras del mundo: Bruno Leone, de Italia; Marcelo de Andrade Dos Santos, de Brasil; Toni Rumbau, de España; y Ana Laura Barro, de Argentina, entre otros que mostraron la diversidad de técnicas y estéticas que dominan.

Concluyó así una edición que como expresara Rubén Darío, sirve de antesala a nuevas pautas y proyectos que desde ya sus organizadores empiezan a fomentar entre todos los amantes del retablo.

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Memorias del Décimo Taller Internacional de Títeres de Matanzas

Texto: Mery Delgado

El 10º. Taller Internacional de Títeres de Matanzas, aunque parezca que cumple un programa como rutina cotidiana, se mueve y enriquece cada día.

Desde sus jornadas iniciales los artistas nacionales y extranjeros se han movido por comunidades, escuelas, hogares de niños sin amparo filial, museos y la prisión Combinado del Sur.

Los títeres animan todas las salas de la occidental ciudad y aprovechan el numeroso público infantil, de receso escolar en esta semana, para ofrecer más de una función con todos los espectáculos aquí reunidos.

Otra característica permanente son los talleres matutinos para profesionales que, en esta ocasión, protagonizan los profesores Tony Rumbau, de España, para crear una obra, objetos, títeres y sombras;  Marcelo Andrade Dos Santos, de Brasil, sobre el teatro de sombras; y la argentina Ana Laura Barros, quien aborda el teatro de papel.

A partir de la tarde comienzan las funciones por todos los espacios matanceros, hasta la noche, cuando se privilegia al público adulto con espectáculos a veces no titiriteros; pero que gozan de popularidad y buena crítica en otros encuentros o festivales nacionales.

EVOCACIONES Y VIVENCIAS

En el contexto del Taller Internacional de Títeres, el espacio teórico Fredy Artiles que acompaña esta décima edición –teniendo como sedela Casadela Memoria Escénica-  reunió a los interesados para recordar las cinco décadas del Teatro Guiñol.

Con la presencia de Luciano Beirán, quien viajó desde la provincia de Pinar del Río –fundador y artista perseverante que llega hasta nuestros días con Titirivida- se habló de los años de desarrollo, de pérdidas y renacimiento.

El director de Teatro Papalote, René Fernández Santana, evocó por su parte el medio siglo de esta institución que –al decir de su también fundador- ha pasado por todos los procesos de la cultura cubana en el arte de los títeres.

Uno se va enriqueciendo –afirmó- cuando se refiere a los objetivos iniciales.

Papalote ha ido evolucionando para encontrar lo que el colectivo ha querido lograr: estar constantemente vivos. Haciendo con la mayor calidad y las mejores intenciones, el arte que hacen, es su mayor premisa.

Nuestro arte es un arte muy de conjunto, de vínculos con las otras artes y no puede haber limitaciones, agregó.

En estos 50 años surgió la idea del Taller Internacional de Títeres que, según recordó, siempre tuvo una concepción de escuela para mostrar y que también nos muestren; de ahí que tenga una vocación pedagógica muy grande, en el sentido de mayor libertad creadora.

Esa ha sido siempre desde el principio nuestra premisa y se mantiene. Se ha ido enriqueciendo y se mantiene. Yo creo que el  panorama titiritero cubano le debe mucho a estos talleres, aseveró.

La ocasión sirvió además para presentar los libros El runrún y otras farsas titiriteras, por Ediciones Matanzas; y Volver en ronda de plata, editado por Tablas Alarcos, que concibió René Fernández Santana.

Del runrún…, el Premio Nacional de Teatro, aseguró que será un texto muy importante pues recoge textos de la década de 1970.

Los une el género: la farsa. Los diferencia el hecho de ser concebidos para títeres, pero no ser eminentemente titiriteros.

El otro volumen -una antología que representa la número 40 de la elogiada colección Aire Frío de Tablas Alarcos- recoge nueve títulos de Fernández Santana, quien reseñó que estos guardan grandes recuerdos de familia, por ello tiene el agregado valor sentimental.

Entretanto, Matanzas sigue siendo un hervidero artístico, donde el 10º. Taller Internacional de Títeres permite valorar la latente salud de un arte que emociona, divierte y hace pensar.

 

 

 

Pasión por los títeres: Alberto Palmero

Texto  : Mery Delgado

Alberto Palmero no podría negar su gran pasión por los títeres. Coleccionista desde hace 43 años, el Maestro cubano residente en México considera su hogar como un gran retablo.

El 10º Taller Internacional de Títeres de Matanzas abrió su espacio a Alberto Palmero, que con 47 muñecos de los 2700 que integran su gran colección; se muestra enla Galería Provincialde Arte.

Figuras de Cuba, casi toda Europa, México e Indonesia, reciben la mirada gustosa y asombrada de los visitantes; una experiencia que Palmero enriquece con alguna información colateral y algo de manipulación cuando así lo amerita.

Mediante donaciones, búsquedas constantes y compras, Palmero y su inseparable compañera Maritza Llorente, han logrado esta colección que junto a su museo móvil de 130 piezas logra privilegiar sus propósitos. 

Cada país, cada grupo tiene su tradición de hacer sus títeres. Nosotros lo que hacemos es rescatarlo, para promover esa cultura; aseguró Alberto Palmero a CMBF, Radio Musical Nacional.

Su experiencia en México incluye la realización del Festival Internacional de Títeres Roseta Aranda, que dirige actualmente, adonde asisten los cubanos desde hace 20 años. 

Los cubanos tienen una calidad impresionante, un profesionalismo y disciplina extraordinaria, a lo que se suma la disciplina y su escuela, que no se podrá borrar jamás, expresó.

 

 

Estrena Galileo Galilei el Estudio Teatral Vivarta

Texto: Mery Delgado   Fotos: Ernest Rudin

 

Con Galileo Galilei de Bertolt Brecht,  bajo la dirección de Antonia Fernández, inaugura su sala    el Estudio Teatral Vivarta.

 

Nueve años de fundado lleva este colectivo integrado por varias generaciones de actores que, con Antonia al frente, se apropió de un espacio cerrado durante 30 años,  dispuesto en el antiguo paso peatonal  de  Carlos III y Retiro.

 Transformándose por los propios actores desde 2004, El Túnel –como Antonia también lo denomina- es un espacio con inteligencia propia.

Aquí estamos por debajo de los pasos, de las historias de tanta gente y el colectivo lo siente como su área vital, expresaba en entrevista con CMBF.

 Concebida como un acto de amor y homenaje a Vicente Revuelta, Galileo Galilei estará cerrando una trilogía encabezada por Historia de un caba-yoJerry viene del Zoo, unipersonal que hubiera sido la tercera puesta en escena de no haber afrontado problemas con la dinámica del grupo y el escenario de trabajo.

 Antonia confiesa que Vicente sabía que ella deseaba sostener un diálogo con él, pero no a través de las palabras, sino de hechos concretos en la práctica teatral.

 Vivarta  como estudio pedagógico

 Sin desligarse de sus utopías, la también discípula de Flora Lauten reconoce en el teatro su vehículo de realización.

 Para ella el actor tiene que estar totalmente comprometido con todo el hecho teatral y no sólo con una parte.

 Aquí los espectáculos son la conclusión de una fiesta de experimentaciones, de búsquedas para que la gente alargue sus límites y toque otras realidades; se nutra y se cultive dentro de las artes performativas, más allá del talento natural, nos explicaba.

 Galileo Galilei.

Dirigido a un público más joven que los propios actores, Antonia reconoce que  pudo concluir su montaje en solo siete meses gracias al tiempo que llevaron dándole vueltas al texto entre aquellas paredes.

 Su mirada contemporánea a la obra de Brecht, a la verdad de Galileo y al marco histórico de la Cuba de hoy, la encamina a proponer un espectáculo en el que sugiere de que modo la no correspondencia entre la Razón, la Verdad y la Fe puede conducir al individuo a unos jalonamientos que, en última instancia, marcan una época.

Con cajas de madera y algunos objetos arma su montaje Antonia Fernández, quien no aspira a un teatro del fastuo en el que lo espectacular se base en el despilfarro.

 Nosotros no estamos para esconder los defectos, sino para arriesgarnos con ellos. Si yo espero a tener un grupo de teatro perfecto, nunca voy a hacer una obra, subrayó.

 Haciéndole honor al significado de Vivarta, Antonia apuesta por  el riesgo de la imperfección, el riesgo del error; fricción que da una riqueza encima del escenario que pocas veces, confiesa, ha podido saborear.

 Y al igual que Galileo, defiende un pensamiento que está naciendo,  una generación a la que, si uno le aporta valores esenciales de la cultura, de la ética, va a ser mañana la de los artistas que impulsen el teatro.

 

 

 

 

 

 

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