Responde Aire Frío de Argos Teatro a expectativas del público

Por Mery Delgado     Fotos: Buby

Varios fines de semana lleva en cartelera el estreno del clásico cubano Aire frío, de Virgilio Piñera, por el conjunto habanero Argos Teatro que dirige Carlos Celdrán.

Todos esos días con la pequeña sala a lleno total, lo que llevó a colocar lunetas extras, por cuenta del abundante público.

La puesta va cumpliendo su cometido. Situada su sede en uno de los lugares menos cercanos al círculo teatral de la capital, ha logrado satisfacer  las expectativas que, sobre Aire Frío, ya existían.

En sus quince años de trabajo el colectivo se ha erigido en uno de los grupos jerárquicos de la escena cubana, con Celdrán al frente, revalidando el criterio tras el montaje del título piñeriano.

Si bien libró al texto de aquellos vínculos que reducían sus personajes a las décadas de los pasados años 40  y el 50, al tiempo que dejó la obra en dos horas sacudiéndola de cualquier adorno para llegar a lo más profundo de su tesis, el elogiado director entrega un Aire Frío de estos tiempos y para el público de hoy.

La escenografía de Alain Ortiz, el vestuario de Vladimir Cuenca, la banda sonora de Denis Peralta y las luces de Manolo Garriga, son cómplices de esta gran factura.

El nivel actoral, bastante equilibrado, logra sus mayores luces en Yuliet Cruz como Luz Marina, Francisco –Pancho- García siendo Ángel Romaguera, Michaelis Cué  en Benigno; y Waldo Franco en la interpretación del hermano Luis.

Pero Aire Frío, por Argos Teatro, recién comienza a andar.

Su director ha confesado que, de continuar la afluencia, la llevará hasta el mes de mayo; y ya le están respondiendo.

Los aplausos, los sentimientos abocados que nos dejan al concluir la función, y el reconocimiento a la realidad tan cubana que Argos Teatro ha logrado mostrar entre cuatro paredes, son su mayor bandera para mantenerse en cartelera.

Dice Celdrán en el programa de mano que Aire Frío ha tenido algo de exorcismo catártico.

Ese efecto que él descubre en su montaje llega como efecto boomerang a los espectadores, con el mismo  dolor  de quien ha tocado fondo con el autor.  Ahí  radica su mayor mérito.

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Exclusivo Festejo de 15 tuvo El Ciervo Encantado

Texto: Mery Delgado     Fotos : BUBY

El Ciervo Encantado celebró este miércoles 22 de febrero sus quince años de creado en el corazón del Vedado capitalino.

Comenzaron con un perfomance en su sede de El ciervo Encantado en Quinta y D protagonizado por su propia directora Nelda Castillo ,acompañada por los percusionistas de Ban Ra Rá , agrupación folclórica que se sumó al jubileo. El espacio resultó pequeño para el entusiasmo de sus seguidores .

Posteriormente en procesión salió la compañía a ritmo de conga con la Virgen que identifica Visiones de la Cubanosofía(obra emblemática del grupo) para recorrer las calles aledañas y llegar a la Galería Raúl Oliva donde quedó inaugurada la exposición ¨A la eterna Memoria¨.

Las imágenes a continuación grafican este significativo festejo.

El Chivo saludó los 15 de El Ciervo Encantado.

Ban Ra Rá se sumó al jubileo

Nelda y Mariela felices junto a su público que los admira y quiere

Beatriz Viñas encabezaba la procesión para ayudar al tránsito

Entrada al Complejo Cultural Bertolt Brecht

Imágenes de la exposición.

Así quedaba expuesta la imagen dentro de la galería

 

 

Llega a los 15 El Ciervo Encantado

Texto : Mery Delgado   Fotos. Sitio del Grupo

Con sus puestas consagradas a la investigación en torno a la identidad y la memoria cubana, El Ciervo Encantado arriba a sus quince años en la escena, aunque el comienzo data de 1992.

Entonces sus fundadores seguían a Nelda Castillo, cuando -siendo sus alumnos en el habanero Instituto Superior de Arte- se involucraran en el ejercicio de la experimentación.

El ciervo Encantado –que fue el espectáculo fundador- marcó ese camino de investigación, recuerda una de sus fundadoras: la actriz Mariela Brito, aún integrante del colectivo.

¿Qué base sustenta el trabajo del grupo?

Los entrenamientos, que no son fijos. Ellos se van desarrollando y va decantándose con el tiempo de la propia investigación.Para cada espectáculo se investiga  un entrenamiento específico, por eso todos los tienen un lenguaje que es el de Nelda como artista y directora.

Cada uno reclama un entrenamiento determinado, además de uno básico que Nelda ha investigado durante treinta años y ha ido conformando como una especie de sistema que tiene toda una lógica.

Todos los actores que pasan por el grupo deben transitar por ese proceso de entrenamiento para después pararse en el escenario; porque Nelda, de alguna manera, construye al actor que ella necesita para sus obras.

El Ciervo Encantado se identifica por títulos emblemáticos: De dónde son los cantantes, Visiones de la Cubanosofía, y Variedades Galiano; todos amparados por el público y la crítica.

¿Cuánto tiempo de preparación lleva cada estreno?

Meses. La investigación es larga y cada uno  ha sido diferente.Algunos nos ocuparon más tiempo y otros menos, porque son como un material que se acumula de otras investigaciones, y salen más rápido.

Por ejemplo Cubalandia fue un espectáculo que quedó como una investigación  de Variedades…, que  no se usó por tener un lenguaje completamente distinto. Pero quedó ahí, el personaje surgió, y estaba como suelto.

Un personaje que se puede enriquecer en cualquier momento de la historia.

 Sí, es un personaje de contexto. Por eso no le nombramos puesta en escena sino perfomance en escena, porque es un personaje que está en la realidad e interactúa con todos los cambios que se puedan producir alrededor de ella.

¿Cómo influyó ese intercambio en Cubalandia?

Fue muy interesante, porque es una obra que ha crecido mucho y el espectador es otro actor. Entonces las propuestas del público van cambiando los textos. Hay cosas que digo un día y al otro no.

 Pero además ha sido muy buena la acogida, no sólo del público, sino de la crítica que le otorgó el Premio Villanueva y a mi el Caricato de actuación femenina.

Además de la investigación, El Ciervo Encantado se caracteriza por su trabajo dirigido a las sensaciones del espectador. ¿En qué medida identifican esa experiencia?

Muchas veces los espectadores necesitan regresar a ver la obra varias veces. Porque son muchos niveles de lectura y, por ello, el primer impacto que se llevan es como la sensación. Ya después vuelven como para introducirse más en lo que está detrás de eso a nivel conceptual e ideológico.

Ello nos sucede mucho. Tenemos espectadores de casi 20 funciones de la misma obra y eso es muy halagador.

¿De qué manera trabajan los textos en El Ciervo Encantado?

Nelda propone un pie forzado a partir de un texto que no es teatral. Nunca hemos iniciado el trabajo desde un texto dramático.

Ella nos da más libertad, desde  la poesía, la narrativa,  el ensayo o incluso el trabajo como la plástica. Así sucedió con Cubalandia, por ejemplo, que lo trabajé a partir  de la obra de Lázaro Saavedra.

Siempre hemos tenido un contacto muy estrecho con los artistas de la plástica. Recuerda que estuvimos once años en la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte.

Es decir, tenemos una relación muy orgánica con ese mundo y a partir de ahí vamos incorporando otros textos, a los que contribuyen la investigación y el entrenamiento.

Finalmente, Nelda decide la selección de lo que queda, aunque siempre hay un pretexto fuerte; que es como el tema, el camino.

 Pero al final hay un texto teatral que ampara a esa obra.

Sí, para un análisis teatrológico, es muy interesante.

Por ejemplo, en un parlamento pueden coincidir textos de tres autores diferentes y, sin embargo, tal parece que es uno sólo. Esa voz que se crea es muy rica, muy interesante.

 Otra de las características importantes en las que se realiza El Ciervo Encantado, es su búsqueda de las raíces más profundas de la identidad. ¿Cuáles han sido sus principales aportes en ese sentido?

 La investigación casi arqueológica de seres maravillosos y fundamentales de la cultura cubana, que muchas veces son desconocidos, sobre todo por los jóvenes que son nuestros principales espectadores.

 Cuando introducimos a Severo Sarduy, por ejemplo, los estudiantes de letras y de nuestro entorno lo empezaron a descubrir. A partir de eso realizaron tesis y obras plásticas.

Asimismo, Alfonso Bernal del Riesgo -que es una gloria de la ciencia cubana, como fundador de la escuela de psicología en el país- tiene toda una teoría  de la Cubanosofía.

Entonces sacar toda esa memoria, desde todos los puntos de vista, ha sido también de mucho aporte para el público.

 

 

 

 

Concluye funciones Nuestro Pueblito

Texto : Isabel Cristina    Fotos :BUBY

 

Termina sus funciones esta semana la puesta en escena Nuestro Pueblito , un texto de Thorton Wilder  con dirección de Juan Carlos Cremata y el Grupo El Ingenio.

Tras la geografía interna de un pueblo pequeño, se asoma una historia de amor que el espectador descubre entre una buena dosis de humor, sátira, tintes farsescos, costumbristas y melodramáticos ,recursos que son engarzados de tal forma , que el espectador advierte una amalgama de géneros  y tonos de actuación.

La puesta seduce por el carácter interactivo del espacio dramático, el cual extiende sus fronteras hasta la platea , el paso de gato,  y el lobby del Brecht.

El diseño de luces de Roberto González sorprende por su fantasía y su protagonismo en la obra. Además de iluminar el escenario y crear ambientes, la luz puede entenderse en este espectáculo, casi como recurso escenográfico, pues incide sobre el espacio creando la ilusión de texturas y formas que la pupila del espectador  percibe con agrado.

Nuestro Pueblito está dividido en dos actos, que si bien están separados por sólo diez minutos, la distancia entre ellos se hace enorme en la medida que transcurre la segunda mitad de la obra. Cremata construye la primera parte de su espectáculo de una forma irreverente, desenfadada, y se asume conscientemente creo yo, un tono demostrativo y burlesco que es afianzado por los efectos de sonido y las pautas actorales.

Luego de los minutos iniciales del segundo acto , con la muerte de la protagonista, la puesta se torna oscura y adquiere un tono tremendista que a veces raya en lo patético.

El director de Nuestro Pueblito, va a los extremos .Contrapone el desparpajo a un marcado trascendentalismo. Yaité Ruiz en el personaje de Emily transita de la niña enamorada a un ser enloquecido y resquebrajado por los recuerdos. Raysel Cruz , como maestro de ceremonias, es obligado a contar la historia de otra manera , ya no sarcástica y trepidante , más bien pausada y con un soplo de congoja en su hablar.

Ya termina sus funciones el Grupo El Ingenio con Nuestro Pueblito, un espectáculo que solo  recomiendo a los amantes del teatro de Juan Carlos Cremata, un director con más imaginación que mesura.

 

 

 

 

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: