Encabeza Argos Teatro acciones por Centenario de Virgilio Piñera

Texto: Mery Delgado

Rigor y precisión suelen ser las premisas que acompañan la ardua labor  de Carlos Celdrán al frente de Argos Teatro.

Justo en los preparativos de un nuevo estreno hacemos un alto y un corte -como él mismo dijo – para evaluar los tres lustros de trabajo del colectivo que dirige.

Han sido 15 años de mucho trabajo, de creación de un público, un modo de hacer y no un estilo, de enfrentar el teatro y el arte del actor, la dramaturgia y la comunicación con el presente; a través de textos clásicos y contemporáneos, comentó a CMBF, Radio Musical Nacional.

Para Celdrán, en estos 15 años, su Argos Teatro alcanzó un lugarcito en el teatro nacional; que nos caracteriza por una serie de preocupaciones estéticas, también –digamos- de carácter ético, en todos los frentes, que nos hace muy peculiares. Eso nos da mucha satisfacción.

De tal modo la crítica y el público han reconocido como espectáculos puntuales El alma buena de Se Chuan, Vida y muerte de Piert Paolo Passolini, Stockman, el enemigo del pueblo, Final de partida; y el más reciente, Talco.

En una entrevista reciente confesabas que tus mayores premisas son el sujeto contemporáneo y la coexistencia de textos clásicos y de estos tiempos. ¿Mantienes ese criterio a la altura del tiempo?

Para mí esa ha sido siempre una constante: buscar quiénes son los sujetos de la realidad que necesitan estar en la escena de hoy, que nos expliquen un poco lo que somos, lo que nos está pasando como sociedad, como país. Esa búsqueda la hago a través de textos clásicos y del presente. ¿Por qué? Porque no siempre tengo textos actuales que me puedan dar eso. El teatro es una escritura muy lenta que requiere tiempo, escritores y madurez; y eso no es fácil encontrarlo para las necesidades de un teatro. Entonces busco la mirada del clásico que es una mirada desde el tiempo, de los arquetipos; y me permite a través de eso hacer versiones desde lejos. Pero creo que las dos miradas se complementan y son necesarias: que a veces coincidan para los actores y el público.

¿Qué han significado en tu vida creadora estos 15 años dedicados a Argos Teatro?

Ha sido poder ser yo. Haber encontrado mis verdaderas relaciones, las verdaderas amistades profundas, creativas, el poder expresarme libremente desde mi mismo y tener un espacio que es mi país, donde yo puedo reproducirlo y reinventarlo a través de la imaginación y la creatividad.

¿Cuáles Maestros reconoces en este camino de tu vida?

Vicente Revuelta, Flora Lauten y otros que no son tan visibles como Elmo Hernández, una persona muy importante a nivel intelectual. Vicente con su impronta de un teatro de la verdad, Flora por su artesanía y con las relaciones humanas de cómo mantener un grupo más allá del trabajo profesional, sino del trabajo humano de un grupo, su dinámica interna que un director debe conocer.

Ahora, con la mirada del tiempo, ¿qué proyectos hubieras desestimado en estos 15 años?

La vida es sueño, de Calderón de la Barca. Es un proyecto que amé mucho, aunque me equivoqué en ciertas cosas, porque había una esencia muy buena en el montaje, había una idea fantástica; pero creo que me equivoqué en la visualidad, en el vestuario, en varios elementos que hicieron que el espectáculo abortara. Ahora, cuando revisaba todo el material de estos años, vi el crecimiento, lo que perdí y cuánto he ganado. Al principio tenía mucha fuerza. Sin embargo, era mucho menos preciso, menos racional. Dejaba que los actores hicieran cosas que ahora no me permito. En cada momento de la vida tú haces lo que puedas hacer y esa es la conclusión que saco, y esa es la vida: vas aprendiendo. Lo que no puedes es dejar de investigar, no te puedes amilanar por los fracasos. Tienes que ser fuerte y creer en ti mismo; y seguir, porque al final te das cuenta que todo es un viaje y hasta lo malo es interesante.

¿Propósitos futuros?

Estrenar Aire Frío, de Virgilio Piñera, con lo que encabezamos las acciones por su centenario en 2012. Ha sido un proceso tremendo de ensayos, de mucha intensidad; pero ya la tenemos lista para la primera o segunda semana de enero.

¿Qué pretensiones decidiste con esta mirada actual?

No quiero hablar de pretensiones. Versionar a Virgilio y traer Aire Frío a esta época ha sido una experiencia en sí misma maravillosa, en tanto despierta unas emociones y resonancias tan intensas que, haber vivido la experiencia, vale por sí misma. El público dirá después qué le parece. Hay herejías que hemos hecho en relación con lo que se espera de la obra, sin embargo debemos correr ese. Yo no puedo reproducir un espectáculo de época en estos tiempos, no está entre mis presupuestos.

¿Consideraste alguna jerarquía para Argos Teatro al fundarlo?

Yo siempre he buscado el rigor, porque lo hago conmigo mismo. No me perdono equivocaciones y errores. Cada noche sufro el teatro como el primer día. Para mí la perfección forma parte de mi temperamento y eso me mata y me salva. Yo nunca he pensado en la trascendencia, si no, hubiera hecho cine o escrito novelas.

El teatro es efímero, y siempre estoy buscando que lleguemos a fondo en lo que debemos llegar, y ese es el único credo en el que creo. Eso puede que, a la larga, vaya marcando una diferencia.

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Homenaje a Titón en la Galería Raúl Oliva

Texto: Mery Delgado

En el contexto del 33º. Festival del Nuevo Cine Latinoamericano la Galería Raúl Oliva de La Habana dejará inaugurada una compilación visual del  diseño en la obra cinematográfica del emblemático Tomás Gutiérrez Alea.

Bajo el título de Titón, la imagen que sobrevive, se reúnen en la muestra materiales de once películas, según adelantó su curador Geanny García,  que junto a Juana Emilia Rodríguez llevó a cabo todo el proceso investigativo.

Añadió que es una nueva mirada a Titón más allá de la escena,  que se realizara en el Museo Nacional de Bellas Artes, a la que sólo les une la intención de rendir homenaje a este gran maestro, acentuó el especialista.

Entre los materiales a exponer con motivo del Festival se encuentran bocetos de vestuarios, elementos de utilería, fotografías, así como  vestuarios ya confeccionados.

La exhibición que abrirá este seis de diciembre, avanzó Geanny,  irá acompañada de una conferencia del especialista Máximo Gómez, quien  tuvo a su cargo la exposición de Bellas Artes y hablará de los procesos investigativos para estos montajes.

Ha sido un proceso mucho más fuerte que otras exposiciones, lo cual constata que nuestro trabajo va creciendo y se va haciendo mucho más intenso  y serio, mucho más profundo, consideró finalmente.
 

Trilogía de Estorino en la escena cubana

Texto: Mery Delgado

Bajo el título de Las tres estaciones de Estorino, el grupo Teatro D´Dos prepara el montaje de El robo del cochino, Morir del cuento y El baile, que el reconocido dramaturgo fechó entre las décadas de 1961 y 1980.

Son tres momentos diferentes en la literatura de quien es considerado uno de los más importantes autores contemporáneos de la escena cubana, concebidas ahora para la Sala Estudio que ocupa esta agrupación en el habanero Centro Cultural Bertolt Brecht.

Al decir de su director Julio César Ramírez, después de trabajar en dos obras de Abelardo Estorino: La Casa vieja y Ni un sí ni un no, siempre tuvo la impresión de que podía hacerse un proyecto donde estuvieran de manera seguida varias de sus obras; porque los personajes de Estorino, sus nombres, principios éticos y los valores humanos que entrañan transitan de una obra a otra, y esto forma parte de la poética que lo identifica.

Julio César Ramírez dijo sentirse súper feliz de hacer estos tres montajes.

Creo que Estorino se merece estar en escena, y la Sala Estudio nos da la posibilidad de entregar al Estorino más auténtico, al experimental, al de los grandes procesos y los grandes personajes. Ese pequeño espacio nos permite descubrir e ir hurgando en cada detalle.

Nos concentramos mucho más en el interior del actor y en lo que le puede sacar a cada historia, añadió.

Adelantó que El baile está prácticamente lista para este diciembre y, a partir del seis de enero, prevé comenzar con las otras dos para ponerlas continuas cada fin de semana.

Esto es una proeza para mis nueve actores porque asisten a más ensayos de lo normal y deben entrar y salir a varios personajes, pero creo que nos une el espíritu de Estorino, su capacidad para hablar de millones de cosas y debatir sobre ellas. Todos los días, lo puedo asegurar, para ese grupo de actores es una fiesta entrar a los ensayos.

Por su parte, Abelardo Estorino afirmó que confía mucho en Julio César Ramírez.

Vi sus montajes anteriores y quedé muy satisfecho, subrayó.

Siempre le digo a los directores que a mí no me importa que corten todo lo que quieran, pero que no me agreguen nada porque yo me preocupo mucho por mis textos desde el punto de vista del lenguaje. En cuanto a lo que conozco sé que va a actualizar El robo del cochino.

Morir del cuento es una obra que me gusta mucho por su estructura y lo que dice, y El baile –que escribí para tres actores- Julio César Ramírez la ha reescrito para un sólo personaje.

En consonancia, Las tres estaciones de Estorino podrá ser tenida como una trilogía de identidad, donde se habla de la realidad cubana más latente y –sin dudas- una fiesta para las más jóvenes generaciones que podrán recibir tamaño impacto en el panorama teatral de la Isla.

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