Dime con quién andas…

Texto: Isabel Cristina  Fotos :Buby

El grupo de teatro Pálpito estrenó hace algunos días en la sala Llauradó la comedia Que el diablo te acompañe del dramaturgo Abelardo Estorino. El texto nos habla de personajes que confluyen en un mismo espacio y cuyas vidas se entrecruzan en la búsqueda insaciable de la felicidad. El mito de Don Juan adquiere un nuevo matiz en esta obra, pues el seductor vencido por el diablo es ahora un joven habanero que se debate entre las chicas capitalinas. Estorino trata una vez más el tema del machismo y lo hace desde una óptica sarcástica que coquetea con lo ingenuo y lo cruel.

La puesta en escena de Ariel Bouza sigue las pautas del dramaturgo y no oculta el artificio, aprovecha la magia de lo teatral y muestra actor y personaje sobre el escenario. La escenografía y el diseño de luces completan la idea de representación y sitúan rápidamente la mirada del espectador en los actores, sus personajes, sus historias.

El elenco se mantiene acoplado y logra unificar un tono acorde con las exigencias del texto. Pero lo más significativo en cuanto al trabajo con los personajes es la interpretación de Mefistófeles, a cargo de Maikel Chávez y Yudith Martín. Ambos actores se funden en un mismo ser, integrando vestuario, máscara, voces y simpatía. El Diablo narra la historia con voz de mujer y de hombre, intercede por los inocentes y cosecha las risas del espectador aportando gracia e ingenio.

Aun cuando el tema no envejece, creo que algunos de los resortes de comicidad que en el 1987 arrancaban carcajadas, no causan el mismo efecto en el avispado público de hoy. No obstante los actores se ganan el aplauso del público.

Ariel Bouza propone una puesta en escena que nos recuerda que un sueño puede ser tan importante para Juani como ganarse un premio, o tan importante para Inés, como sentarse a la mesa a comer carne con papas.

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Estorino confiesa su predilección por Morir del cuento

Texto: Mery Delgado    Fotos: BUBY

De muy fructífero puede catalogarse el encuentro con el dramaturgo Abelardo Estorino en el espacio Libro a la carta que conduce Fernando Rodríguez Sosa en la Librería Fayad Jamis de la capital.

Rodeado de amigos, el diálogo de Sosa con Estorino sirvió para conocer que ahora mismo trabaja en una adaptación de la obra Pedro Paramo de Juan Rulfo, que no considerará terminada hasta su intercambio con los actores donde  redondea el producto teatral.

Asimismo Estorino, entre varias confesiones, agregó su predilección por la obra Morir del cuento, así como por la dirección de actores, en la que reconoce la escuela de Raquel Revuelta.

Ganador del Premio Nacional de Literatura en 1992, y de Teatro diez años después, Estorino declaró que piensa retomar una novela titulada El tren, en la que trabaja hace mucho tiempo y ha dejado a un lado muchas veces porque el teatro es más inmediato.

En sus revelaciones ante público, el creador de obras como Ni un sí ni un no, Que el diablo te acompañe, Vagos rumores y Las penas saben nadar, entre otras, expresó su inconformidad al decir: ¨uno siempre debe aspirar a más y yo aspiro al cielo¨.

La tarde con Abelardo Estorino concluyó con  la lectura dramatizada de su obra inédita en las tablas Yo fumo Marlboro , por los actores Nieves Riovalles, Mayra Mazorra y Gilberto Ramos, aplaudida por todos los asistentes al encuentro.

Adria Santana , su eterna amiga no podía faltar al encuentro.

Gilberto Ramos.Mayra Mazorra,Nieves Riovalles y Abelardo Estorino.

SIEMPRE EN MI CORAZÓN Y MIRIAM RAMOS

Texto:  Juan Piñera

Uno de los grandes discos que han surgido en los últimos tiempos ha sido Siempre en mi Corazón, producción del sello discográfico La Ceiba, de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

El título imperecedero de Ernesto Lecuona y la música del maestro, fueron la posibilidad de reencontrarnos con el buen gusto y sensibilidad de Miriam Ramos en conjunción con Ernán López-Nussa y su grupo, integrado por Enrique Plá, en la batería y Gastón Joya en el contrabajo.

Posibilidad que también disfrutamos plenamente el sábado 6 de agosto, con la presentación de dicho fonograma en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís.

En una tarde emotiva, Miriam Ramos y los músicos que la acompañaron, nos hicieron redescubrir y, por tanto, amar, la música de Ernesto Lecuona, mostrándonos lo vigente de su obra creadora.

Esta es una de las razones primordiales para que el disco compacto Siempre en mi Corazón haya sido galardonado y distinguido sobre otros en  el más reciente Cubadisco.

Momentos memorables del concierto lo fue todo, desde la primera canción, Se Fue, hasta el final, Siboney pero, a título personal, el autor disfrutó, por insospechado y por la alta realización interpretativa, Soy Razonable.

Pero esta canción, no precisamente una de las más conocidas de Ernesto Lecuona, al ser llevada al ritmo de bossa nova, cobró una nueva dimensión, al punto, de pareció haber sido concebida originalmente de esta manera, y no de otra por lo orgánica de su realización.

Así de orgánica fueron ésta, y todas las interpretaciones de Miriam Ramos y sus músicos, el sábado 6 de agosto en el recital de Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís por la presentación del fonograma Siempre en mi Corazón del sello discográfico La Ceiba.

Antes de concluir, quisiéramos destacar el desempeño del pianista Ernán López-Nussa, sus instrumentaciones para el disco y, en particular, sus improvisaciones.

Mención especial merece el desempeño de uno de los músicos invitados, Ernesto Camilo Vega en el clarinete y el saxofón.

Vivir sin máscaras

Texto: Isabel Cristina   Fotos: BUBY

Hace algunos años, el proyecto Nuevas voces y visiones, patrocinado  por  la Compañía Rita Montaner dio a luz la puesta en escena Baile sin máscaras dirigida por Eduardo Eimil. Ahora, bajo el sello de Aire frío, se repone este  espectáculo en la sala Adolfo Llauradó. Dos parejas se citan en un apartamento para efectuar el ritual de iniciación de su nuevo estilo de vida donde el sexo es un deporte y el amor una utopía.

Baile sin máscaras del dramaturgo Yunior García es un texto que explora el universo juvenil de manera sincera y mordaz. Un lenguaje sencillo que acerca la obra a los jóvenes de hoy, permite el abordaje de temas tan complejos como la falsa moral y los prejuicios heredados. Es una comedia que juega con el estereotipo y si algunas veces resulta disparatada, siempre se enfrenta a la mentira y a la falsedad de este tiempo. Sin más pretensión que la de invitar al espectador a su ritual, el autor de Baile sin máscaras, se quita el antifaz ante nosotros y presta su voz a los cuatro personajes.

Eduardo Eimil se apropia de las características del texto, acentúa la comedia, la musicalidad y se detiene en el trabajo de los actores. Como genuinos prototipos de esta era, los personajes son enfrentados desde la absoluta libertad, los actores tiene el don de improvisar y de hacer reír. Yaité Ruiz y Jorge Enrique Caballero, destacan por su carismática presencia y su espectacular caracterización de la pareja liberal. Mientras Alexander Díaz y Ariadna Tejeda, se mantienen en una cuerda más dramática. Esta mezcla de caracteres hace la comedia más rica y si en algún momento se exacerban las carcajadas, son esos instantes de mesura los que otorgan el sentido a las palabras y a la risa.

Eduardo Eimil, director también de La Cuarta Lucía y Desnudas, asegura diversión al entusiasta público de la sala Llauradó. Baile sin máscaras es una obra dedicada especialmente a los jóvenes, desde la primera letra hasta el último trazo de maquillaje, es por eso que tiene la magia del primer intento, del riesgo, de la aventura.

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