Concluye novena Semana de Teatro alemán en La Habana.

Hans Thies Lehmann junto a Desiderio  Navarro

Por Mery Delgado

La novena Semana de #Teatro #Alemán concluyó este domingo en la capital. Muchos de los que hemos seguido cada jornada coincidimos en afirmar que esta edición ha sido una de las más fecundas en todos los aspectos.
Sus organizadores: el Goethe Institut, la Fundación Ludwig de Cuba, la Casa Editorial Tablas Alarcos, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y la Embajada de la República Federal de Alemania, lograron una selección muy balanceada entre lo teórico y lo práctico.
En lo teórico sobresalió el ciclo de conferencias del teatrólogo alemán Hans Thies Lehmann sobre el Teatro Postdramático. Sus postulados no solo iluminaron zonas diferentes de la crítica teatral, sino que sirvieron en gran medida para pensar de un modo diferente los problemas teatrales y las nuevas formas de esta expresión escénica.
Asimismo la teoría ocupó por primera vez un taller de docudrama a cargo de la dramaturga alemana Sarah Israel, con resultados elogiados por sus propios colegas y los participantes inscriptos al mismo.
Los paneles contribuyeron a acercar más la teoría a la práctica teatral. El primero dedicado a la producción cubano-alemana El mal gusto, que escrita por dos dramaturgos del patio: Rogelio Orizondo y Marcos Díaz fue dirigida por el teatrólogo germano y director independiente Morizt Schonecker.
Un proceso que comenzó en Alemania, ahora tuvo su preestreno en La Habana con mucho éxito, y viajará el año que viene de nuevo a la ciudad que le dio origen al texto.
El segundo panel que cerró las actividades teóricas se denominó: ¿Hacia dónde va el Teatro? Una mesa de lujo si tenemos en cuenta a los ponentes: el teatrologo Hans Thies Lehmann, el crítico Jurgen Berger, el dramaturgo Roland Schimmelpfennig , el director de Argos Teatro Carlos Celdrán y el Presidente de la Asociación de críticos cubanos Jaime Gómez Triana, y como moderador: el dramaturgo Reynaldo Montero, organizador en la Isla de estos encuentros.
“Por todo lo alto” sería una frase hecha muy bien utilizada en este caso, pues así cerró esta jornada de sábado el diálogo teatral que subió la parada a todo lo anterior y expuso ante el auditorio una serie de ideas sobre el teatro actual y de futuro, cómo imaginarlo y en qué contexto, cómo dialogar con la realidad y hacerlo atractivo para el espectador, cómo seguir cautivando a las multitudes, cómo no dejarlo morir.
Tres estrenos y dos reposiciones completaron el programa que siempre contó con la participación de un público formado después de ocho ediciones, el cual busca ser sorprendido ante una nueva jornada alemana.
El saldo fue más que positivo y la avidez en alguna medida satisfecha. El intercambio de saberes desde realidades tan diversas se cumplió y esa fue su mayor ganancia.

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Exposiciones acompañan a 15 FNT Camaguey 2014

Por Mery Delgado.

Cinco exposiciones han acompañado al 15 Festival Nacional de Teatro, Camagüey 2014, lugar de encuentro de los teatristas cubanos donde la mirada de los fotógrafos se vuelve cómplice de todas las actividades.

Y comienzo por la fotografía, no solo porque es mayoría en la muestra de esta edición, sino porque representa la memoria histórica de un acto tan efímero como la representación.

Mural Teatral, del profesor suizo Ernst Rudin llegó a la Villa de Puerto Príncipe de estreno, a diferencia de las demás que ya han sido vistas en otros circuitos teatrales.

Amante del teatro cubano desde que pisó nuestra tierra en 1995, Rudin inició sus fotografías de la escena nacional en 1997, y no ha parado de tomar sus imágenes y de llevar sus propias investigaciones sobre este quehacer que le es muy querido.

De tal modo reúne para este mural 384 fotos de 100 obras en 18 años, donde tanto la analogía como lo digital recogen instantes memorables y figuras imprescindibles de la historia teatral de la isla.

Rostros de la Escena, se titula la muestra de Maria Eugenia Bode (Buby),quien da a conocer parte de su trabajo hecho entre 2010 y 2013.

Buby debuta en la fotografía de teatro justamente cuando toma en sus manos la primera cámara digital. Anteriormente su mirada estuvo puesta en el ballet y dominaba plenamente el soporte analógico en la época más gloriosa del arte de las puntas.

Por ello lleva a las imágenes del teatro la pasión por las tablas, y la gloria de captar instantes de intensidad en los actores, esfuerzo, riesgo y felicidad. Lo efímero se vuelve grande en esos momentos de flash.

Alicia a través de la cámara y lo que el fotógrafo encontró allí, de Julio César García, casi declara en su título, lo que el lente matancero quiso descubrir en su mirada interior al espectáculo que Teatro Las Estaciones trae a esta edición.

Son instantáneas de ensayos y funciones donde el fotógrafo aprende a seguir la puesta, se adentra en la escena y revela el teatro todo, con sus luces y sus sombras y descubre al espectador nuevas lecturas y misterios.

Transgresiones, es una exposición que reúne la mirada de seis fotógrafos diferentes: Abel Carmenate, Jorge Luis Baños, Yásser Expósito, Maité Fernández, Marlisse Merlo y Yadira Montero.

Ellos logran mostrar desde un examen personal sus maneras de reinterpretar el teatro, sus procesos creativos, sus propias búsquedas como artistas, y su diálogo con aquellas escrituras.

La selección de las fotografías responden a tópicos en común: sexualidad, marginalidad y violencia, y a una parte considerable de los estrenos teatrales del 2009 hasta la fecha.

La quinta exposición: La luz oculta. Ecos de la psicodelia en Cuba, resultó una de las más populares de la Galería de diseño escénico Raúl Oliva, en La Habana.

Quizás porque la muestra descubre una visión de conjunto –el espíritu de una época- y su influjo en las diferentes manifestaciones artísticas, sus curadores decidieron que de toda su más reciente producción, esta sería la elegida para la cita camagüeyana.

La influencia estilística de la psicodelia se expresa en Cuba a través de la moda, el diseño gráfico y el diseño escénico cubanos de mediados de los años ´60 y durante los ´70.

Fotografías sociales, bocetos de diseño escénico y vestuario, y elementos que no tienen un carácter museable muy atractivos, son parte del concepto de la exposición, junto a música de la época que ambientan al centro de Gestión Cultural de la ciudad y atrae la mirada de cualquier transeúnte.

Cinco exposiciones bien diversas , que se complementaron con los espacios escogidos, en su gran mayoría recintos teatrales, y estuvieron a disposición de todos los participantes y público en el 15 Festival Nacional de Teatro,Camaguey 2014.

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Renovada puesta de la Tula abre Festival Nacional de Teatro

Mery Delgado y Ernesto Guerra Foto: Ernest Rudin
28/ 09/ 2014

Varios homenajes a Gertrudis Gómez de Avellaneda acontecerán en el XV Festival Nacional de Teatro Camagüey 2014, a propósito del bicentenario de la destacada intelectual cubana.
El primero de ellos será la puesta en escena de El millonario y la maleta, en una versión renovada por el crítico y dramaturgo Norge Espinosa para el grupo Teatro del Viento, bajo la dirección de Freddy Núñez Estenoz. La propuesta será la encargada de dejar inauguradas las sesiones del acontecimiento que hasta el 11 de octubre invadirá la escena camagüeyana.
Al respecto, el propio Espinosa destacó el trabajo de la formación teatral, que «a pesar de numerosos obstáculos no solamente ha creado una estética particular, sino que ha logrado fundamentarse en un público que le es fiel, que va incluso a la sede, alejada del centro de la ciudad, y que mantiene viva la expectativa sobre cada estreno que anuncia», señaló.
«Esta es la primera vez que Teatro del Viento asume un autor del siglo XIX, una figura del teatro clásico cubano romántico, quien además fue una gran dramaturga de su tiempo en todas las lenguas, y para el grupo significó un gran reto», agregó.
El grupo camagüeyano acumula 15 años de trabajo que se distinguen por abordar sobre la escena textos cercanos al universo del adolescente y el joven, se hizo trascender su director mientras reconoció que El millonario y la maleta representa la continuación de un proceso de abordaje de textos cubanos, iniciado en 2012 con Weekend en Bahía, de Alberto Pedro Torriente; y El ultimo bolero, de Christina Rebull e Iliana Prieto.
El colectivo precisó de la ayuda de Norge Espinosa para hacer la obra más «legible» al público contemporáneo.
«Eso me hizo volver al teatro de la Avellaneda, por supuesto, aceptar la propuesta y comprender por qué esta obra siempre ha dejado un especie de buen recuerdo de todo aquel que la ha leído», aseguró.
Recordó Espinosa que la obra es una comedia donde utiliza el recurso del equivoco, mientras consideró como «curioso» el hecho de que esos últimos años de su vida, donde no estaba pasando momentos felices, la Tula lograra crear una comedia ligera, bien articulada entre los personajes y situaciones, de acuerdo a las consideraciones del reconocido crítico.
«En ella podemos encontrar características que siguen siendo válidas para identificar ciertos comportamientos humanos», aseveró.
Otras interioridades de la puesta las destaca Freddys Núñez al declarar que el trabajo se concentró en realizar una profunda investigación histórica del contexto de la obra, para introducir elementos contemporáneos que la aproximasen al público actual.
«De este modo la puesta en escena intenta reconstruir algunas zonas de carácter histórico y filtra dentro de este ambiente cierta dinámica en el trabajo del actor, apropiándonos de elementos inherentes a nuestra estética como es el vínculo con la danza», adelantó.
La escenografía de El millonario y la maleta contó con la realización de Jesús Ruiz y Gabriel Hierrezuelo, y el director de Teatro del Viento la califica como «austera», pues se desprende de adornos innecesarios con el fin de construir un espacio que permita al actor transitar libremente entre épocas muy distantes.
Con el mismo concepto Nieves Laferté realizó el diseño de vestuario, próximo a una reconstrucción histórica del traje del siglo XIX, pero con espacios para la relectura y el acercamiento a elementos contemporáneos.
«La visualidad de la obra es consecuente con los postulados estéticos que la formación camagüeyanaha defendido durante 15 años de trabajo y privilegia cierta zona de libertad donde el concepto tiempo se difumina, con el objetivo de dar paso a otra realidad, mucho más anclada a ese contexto de lo que normalmente llamamos teatralidad», destaca Núñez Estenoz.
Para la adaptación, Norge Espinosa revisó el texto, acortó escenas, fundió algunos personajes y trasladó la acción de España a la ciudad de Camagüey.
«Es como traer a la Avellaneda de alguna manera a Camagüey, que la risa que provocó en aquel lugar [España] también la provoque con sus coterráneos», afirmó.

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